Es más común de lo que parece: la web tiene visitas, pero nadie escribe. Casi siempre el problema no es la gente que llega, sino lo difícil que se lo ponemos para contactar.
Ponlo a un toque
- Teléfono que se pulsa para llamar, visible en el móvil sin buscarlo.
- Botón de WhatsApp: para muchos clientes es la forma más cómoda de escribir.
- Un botón de contacto en cada página, no solo en la de "Contacto".
Un formulario corto
Cada campo de más es una razón para abandonar. Pide solo lo imprescindible:
- Nombre.
- Email o teléfono (que elija).
- Qué necesita, en un campo libre.
Si necesitas más datos, pídelos después, cuando ya estéis hablando.
Dile qué va a pasar
Junto al formulario, explica el siguiente paso: "Te respondo en menos de 24 horas con una idea y un precio orientativo". Saber qué esperar reduce el miedo a escribir.
Quita las dudas que frenan
- Precio orientativo visible, aunque sea un "desde".
- "Sin compromiso": la gente teme que contactar le obligue a algo.
- Reseñas o casos cerca del formulario.
Errores que hacen perder contactos
- Formularios que fallan sin avisar y nadie se entera. Pruébalo tú mismo cada cierto tiempo.
- Captchas imposibles. Hay formas invisibles de frenar el spam.
- Responder tarde. El cliente que escribe a tres negocios suele quedarse con el primero que contesta.
- No dar las gracias: un mensaje de confirmación tranquiliza.
Mide si funciona
Cuenta cuántos contactos te llegan al mes desde la web y anota de dónde vienen. Si cambias algo (el titular, el formulario), compara el mes siguiente.
En mis webs, el contacto está pensado desde el primer boceto: formulario corto con protección contra spam, WhatsApp y llamadas a la acción en cada página. Mira cómo en diseño web para pymes.